2 de agosto de 2023

Paralisis nocturna

No era tan solo un recuerdo, era una sensación de frio sobre los nervios, era el sudor nocturno de la humedad del trópico, eran los pasos invisibles de todo el mundo, era el mar quebrándose a lo lejos, era la fauna encendida en la oscuridad, eran tus palabras incapaces de reproducirse, era el miedo que congelaba mi cuerpo.

16 de octubre de 2020

20:20

 Era tarde

como siempre.

 

Había un sueño

frágil

lleno de plumas

un poco azul.


Tras la luz

en el frio

lagrimas ciegas caían.

 

Entre los dedos

hilos bermejos

corrían

un sol vespertino

crecía en el suelo.


En la aurora

ya era tarde.


Había un sueño

muerto

vacío y rígido

sin rastro de luz.


Tras la luz

en la hora veinte

solo el viento corría.


Entre los dedos

letras absurdas

caían

palabras ígneas

marcaban el suelo.


En la aurora

ya había terminado.


No tenia sueño

ni aliento

ciego frente al sol

arranco sus dedos.

 

20 de septiembre de 2017

Ahora

En medio del silencio aparente de la naturaleza puedes encontrar la paz junto al pulso infinito de la vida. Basta con desprenderse de lo inasible y disfrutar el único instante real de existencia: el ahora.

Somos

Aun cuando el cielo se oculte entre nubes, la certeza es única, mas allá de la tormenta en el espacio exterior nuestra estrella sigue fusionando hidrógeno, la luz permanece intacta. Mientras tanto sobre la superficie terrestre las nubes negras regalaran lluvia, es simple, somos parte de un todo.

Solo así

A veces, para encontrar paz es necesario soltar las velas al viento y en el caos del océano tarde o temprano la tranquilidad emergerá; toda travesía tiene tormentas y mares calmos, solo así se aprende a ser un buen navegante en el universo de la vida.

Era tu imaginación

Sentado aquí, esperandote, sintiendo el frío que solo el verano puede entregar. En medio de mis sueños suelo despegar mis pies del suelo y caer en un abismo infinito, pero todo pasa, todo cambia, hace días que no descubri que te alejaste y no fui yo quien dijo adios, en esa certeza luminosa un peso cedio de mis hombros y todo es como observar las nubes en el cielo, con ellas puedes imaginar que son cualquier cosa un animal, un beso, una noche; al final lo único que es real es el silencio y todo lo que sentido en ese instante, porque aquello que creiste ver flotando sobre lo azul es tan solo producto de tu imaginación.

El cielo, el sol y el mar

A pesar de ser otro mar, el cielo es el mismo, ¿no crees? Tan grande y tan pequeño es nuestro planeta, no deberíamos de subestimarlo. A veces pienso que todo el mundo es igual estés en donde estés, el mismo mar, la misma arena, el mismo cielo, las mismas nubes, la misma luz. Tal vez no he visto más allá de mi ventana, tal vez aún me falta mucho planeta por recorrer, pero siempre he tenido la certeza de que todo lo nuevo intentamos verlo como algo cercano, intentamos encontrarle parecido a algo ya conocido, para no sentirnos alienados, para no sentirnos lejos de casa, sin darnos cuenta de que el sitio donde tenemos raíces es el corazón y este siempre viaja con nosotros. Así estemos en el fin del mundo, el sol será el mismo y el mar será siempre como el mar que de niños conocimos.

Saudade

He tomado el tiempo con las manos, deshilache cada silaba de mis recuerdos, reviví cada año entonces: sentí de nuevo el frío metálico del refrigerador, escuche a las palomas en el troje, vi a los gatos amarillos en el corredor, camine por una casa que ya no existe, nade en las profundidades somnolientas de cientos de viajes, grabe canciones de la radio en cassettes, olí el chocolate y la tierra mojada, perseguí luciérnagas en los charcos, corrí en calzones por las calles sin pavimentar, cansado encendí el tocadiscos de mi padre para dormir en la supernova perfecta de mis memorias. Hoy amanecí en el tembloroso abrazo de un sentimiento sin definición exacta: Saudade.

Entonces y por siempre

Era viernes. Lo fue entonces y lo será por siempre. Como el tiempo, todo fluye, todo cambia eventualmente. Pero hoy solo tenemos los recuerdos del ayer y la esperanza del mañana.

Aun era lunes

Al abrir la puerta, en la penumbra, vi un pequeño bulto en el suelo. Encendí la luz, vi sangre seca y plumas alrededor del cuerpo, estaba simplemente fragmentado. 

Hay maneras más sutiles de matar, pensé, levante con mis manos los restos del ave, a mi espalda una voz susurraba, gire mi cuerpo, una sombra indefinida me observaba, me acerque lentamente, una nebulosa de voces giraban dentro, ofrecí como en sacrificio los restos del pájaro cercenado que aún tenía en mis manos, en cuanto la oscuridad me cubrió todo explotó.

Al abrir los ojos un dolor ciego llenó mis pulmones, todo estaba cubierto por un velo negro pero podía escuchar que llovía copiosamente, ahora lo sabía nada era como antes y sin embargo aún era lunes.



Una hamaca en el corredor



Podcast hecho por: Amparo Fernandez, Beltisa
Texto y video de Bismark Estrada

5 de enero de 2015

De noche

 Esta noche es sincera, como el silencio de los muertos, como el inequívoco razonamiento de que el mar jamás se detiene. Esta noche es así: simple, sin pretender nada. Ligera y fluida, lenta pero segura en su andar sobre nuestros ojos.

No se puede evitar el tiempo, ni tampoco se puede detener el sufrir sus consecuencias, somos entes temporales y envejecemos lentamente.  No recuerdo el momento exacto donde comprendí que envejecer no significa la muerte, simplemente es un estado más de la materia, la nuestra por supuesto, la humana.

A veces necesito detenerme a mirar el cielo y sus estrellas, reconocer sus constelaciones, darme cuenta de que también esos soles lejanos envejecen y cambian, que son como nosotros, diferentes pero hechos de la misma materia que se originó en el bing bang.

Cuando una estrella fugaz se cruza en mis observaciones me gusta pensar que aún es posible creer en deseos, pero no formulo ninguno, lo guardo para cuando se requiera, es que a veces en la vida los deseos los ocupan otras personas, entonces se los regalo sin que se den cuenta.

Me gusta en las noches escuchar el mar en la lejanía, sentir el ir y venir de las olas, en el rugir que se cuela entre las palmeras de la orilla que magnifican el eco que llega a mi cama. Me arrullo en el sonido y me duermo navegando en infinitas posibilidades que mi mente ofrece. Los sueños son hechos inevitables, con un exceso de posibilidades increíbles, pero esta noche los sueños se antojan absurdos, siendo realistas, son imposibles.

Esta noche es sincera, me habla serena y fría, me recuerda que la vida es un ciclo, y que todos los días se tiene la oportunidad de comenzar otra vez, de equivocarse, de caerse, de levantarse, de aprender , de sentir, de vivir, sobre todo eso: vivir.

El mar jamás se detiene tampoco la vida, tampoco el tiempo. No pretendo nada esta vez, simplemente observar la luna y calibrar mis pensamientos en esta noche liviana que poco a poco camina sobre mis ojos.

31 de octubre de 2014

No sé

Yo no sé del protocolo de la muerte, pero supongo debe haber reglas básicas al momento de cumplir este irremediable momento.

Curioso es que jamas un funeral es como se ve en el cine o en la televisión, no hay orden, no hay palabras bonitas, no todo el mundo viste de negro, no bajan el féretro lentamente, nadie tiene flores en las manos para lanzarlas como ultimo detalle y los llantos son mucho mas dramáticos de lo que uno podría esperar.

No sé, será que los funerales en la costa del pacifico mexicano no se prestan para tanta ceremonia y tanto ritual. El calor agobiante, los llantos inunda la atmósfera, los músicos estorban, los insectos pululan por todos lados y la prisa es la regla general al momento de abandonar bajo tierra a un ser humano.

Tengo miedo a la muerte, supongo es lógico, pero también tengo miedo a envejecer, aunque jamas me había puesto a pensar en ellos hasta que la muerte parece apuntarte súbito una tarde de agosto cargada de humedad y sin rastro aparente de lluvia. Entonces me di cuenta de que cada día es un paso mas para convertirse en polvo, nadie sabe cuando llegara ese momento, ni las causas, pero todos sabemos que vendrá. Pero concentrarse en la cotidianidad no permite ver el hecho, de que así como el universo traza su camino hacia ninguna parte, así nuestro sistema solar gira sobre la galaxia y nuestro planeta alrededor del sol y nuestra vida es relativamente poco comparado con los ciclos estelares. He meditado tanto sobre eso y me parece imposible, pero es así, al menos eso lo sé, el tiempo pasa y con ello mi juventud comienza a deteriorarse lentamente y saberme viejo es agridulce, sobre todo cuando aun no me veo como un adulto en forma.

Hay tanto que no sé aun, que temo envejecer antes de poder cumplir lo que he soñado. Pero al menos ahora tengo la certeza de que hay una fecha limite y la vida es solo eso, aprender, disfrutar, sentir y cumplir un ciclo en este universo que viaja sin rumbo fijo y que consigo lleva galaxias y estrellas, donde simplemente somos un momento.


5 de agosto de 2012

En la noche



Es medianoche, justo cuando el último transeúnte recorre la calle. Solo hay una sombra breve que se agita ligera en la penumbra de la pared. El silencio nocturno aquí no es lo que uno se imagina: los ladridos lejanos, el televisor insomne, el aleteo de los insectos, la música de los grillos, el viento inquieto, en ronquido incierto.

De a poco los pasos del transeúnte van tornándose difusos y dispersos, el alcohol ha hecho efecto, se tiende en una esquina e intenta levantarse, mientras la sombra de la pared acecha.

La lampara de la calle tintinea y se duerme, dejando a la noche extenderse a sus anchas. Súbitamente en lo alto del poste despierta produciendo una sensación de relámpago sin trueno pero vuelve a caer rendida en los brazos de Morfeo. Las estrellas no alcanzan a iluminar la calle, es cuando la sombra por completo desaparece, no existe simplemente.

El transeúnte se agita y despierta, sobresaltado por la oscuridad, maldice a todo aquello que atraviese su mente. Se recarga en la pared intentando detener el vértigo oscuro que lo envuelve pero es demasiado tarde, el vomito amargo hace charco justo a su lado.

La lampara se enciende, sorprendida por el súbito lapsus que ha sufrido, observa como la sombra emerge y permanece oculta de espaldas al transeúnte. Se mantiene quieta esperando el ronquido que le indique una inconsciencia total.  La luz la alimenta. Se desprende y escapa del cuerpo que le da forma y se decide a cumplir su cometido. 

En la esquina de la calle se escuchan unos gritos ahogados, la lampara temerosa cierra sus ojos para no ser testigo de otro crimen dejando a la noche extenderse nuevamente.

Al amanecer el transeúnte despierta bañado en su propio vomito, con las marcas de la asfixia en su cuello. Se levanta y camina incierto sobre la calle por el sol iluminada, mientras lo sigue a sus pies su peor enemigo.

14 de junio de 2012

Flores podridas

Llovía, el suelo deslizaba rápidamente cualquier sensación absurda. Baje del autobús, en la húmeda terminal justo cuando comenzaba el día. Adolescentes con uniformes bajaban y subían presurosos por el puente peatonal frente a donde decidí esperar mientras el agua comenzaba a escurrirse calles abajo, hacia el mar. Taxi tras otro se detuvieron frente a mi, pero pensé que aun no era hora para llegar a casa. Cuando me canse de estar de pie y seguro de que ya no podría mojarme simplemente me encamine hacia el centro de la ciudad, a un par de cuadras detuve finalmente un taxi.

- Al cereso por favor - Dije con una voz que me pareció no era la mía.
- ¿Directo o por la prepa? - Pregunto un ojeroso taxista.
- Da igual, es la misma mierda - Respondí de nuevo con esa voz extraña.

El auto comenzó su travesía en el transitar absurdo de las mama voyager y los niños frenéticamente somnolientos en el asiento trasero. Los semáforos no ayudaban en la sensación angustiosa del ir a vuelta de rueda. El taxista en cuanto pudo tomo la lateral, donde fluía con mayor rapidez la vorágine de automotores. Seria en vano, uno de los carriles estaba prácticamente ocupado por una procesión funeraria. Tardamos doce minutos en estar a la altura del féretro que estaba envuelto por la carroza blanca de la única funeraria de la ciudad.

- ¿Ha olido un muerto? - Me preguntó el taxista sin poner atención a la procesión.
- No - Respondí sincero, mientras observaba el luto que se extendía sobre una cuadra completa.
- Es como oler flores que han estado en el agua muchos días - Dijo secamente.
- Eso si lo he olido, pero no creo que un cuerpo humano huela así - Le asevere buscando su cara en el espejo retrovisor.
- Nunca lo haga joven. Ya he olido el cuerpo de un muerto. Desde entonces cuando ese olor de flores podridas en agua me llega, recuerdo claramente a todos los muertos - Comento mirando fijamente al frente.

El teléfono comenzó a timbrar, observe quien llamaba y decidí no contestar pero fingí que lo hacia para dejar de hablar con el taxista. El auto comenzó a acelerar su velocidad avanzamos a toda prisa varias cuadras cuando de pronto el taxi cayó en un bache obligándolo a girar sobre la calle hasta finalmente detenerse con un árbol. La sorpresa de todo aquello me dejo perplejo, vi como el taxista tenia rastros de sangre en su rostro que miraba hacia mi con unos ojos vacíos por completo. Inmediatamente busque el modo de salir de ahí, la puerta estaba trabada, empujaba con fuerza escapar de esos ojos que sin duda no volverían a ver.

Cuando por fin pude salir, alguien estaba de pie observando lo que había en la cajuela del taxi. Extrañado camine para ver que podía ser. Un olor a flores podridas me llego entonces.

Desde ese día cuando me llega el olor de las flores muertas en agua recuerdo vividamente el día en que perdi mi libertad.

9 de febrero de 2012

Naive


No sé que fue primero, si el olvido o el recuerdo.

Es de esas cosas engañosas que ocurren cuando se suele mezclar los sueños con la realidad, de repente uno termina viviendo en un sueño y soñando lo que es real. Lo mas extraño quizá es que cuando se revisa el pasado, todo es difuso, incoloro, pastoso. Entonces cuando se intenta buscar algún trazo firme en el pasado te encuentras con una vorágine de hechos ficticios, reales e inventados, todo junto sin tener una mínima coherencia lógica. Buscar algo en el pasado es estúpidamente imposible, frenéticamente inconcebible.

Tantos años. Conforme el tiempo se queda en mi rostro, me doy cuenta de que mi mente también divaga en un sin fin de intenciones. Pero me mantengo en ese estado de infantilismo absurdo y de inconsciencia total. Me estaciono en el estado mas inocente que encuentro: la ignorancia, la estupidez, el estoicismo y la indiferencia.

A veces recuerdo pero no se si lo que recuerdo paso en verdad, fue parte de un sueño o me lo invente en un vano intento por evadir la realidad. Como sea que fuere, resulta muy normal que nadie recuerde las cosas como las recuerdo. Entonces escucho y callo, me dejo llevar por los recuerdos ajenos, intentando mantenerme a flote en ellos, pero es imposible. No los siento míos. Irremediablemente vuelvo a mi obstinada realidad modificada, cierto, pero mía.

A veces olvido mas últimamente, será acaso que la edad de a poco me carcome la memoria. Tan sutil es el olvido que de pronto no sé que me encuentro haciendo. Intento en vano ir tras mis pasos para entender la causa que me obliga a permanecer, mas sin embargo pocas veces logro conocer el porque de mis elucubraciones. En ocasiones olvido mi nombre, si, por tonto que pueda parecer, me olvido de las cosas mas básicas, entonces busco en mi pantalón algo que me ayude a reconocerme y ahí esta, una fotografía mía de cuando tenia 25 años con mi nombre a lado.

No sé que fue primero, si el olvido o el recuerdo.

Ni tampoco si en algún punto mi mente se ha perdido de eso que llaman realidad y vivo en un mundo que solo existe para mi, donde el miedo de ser abducido me persigue como cuando era niño y cada vez que intento correr mis piernas se vuelven de lodo y entonces me hundo en el suelo para terminar en una caída libre inesperada donde nunca jamás llego a romperme.

Ingenuo tal vez no sea la palabra que busco. Ni tampoco sé que es lo que busco cuando me detengo a respirar en este espacio. Simplemente que a veces, me da por estar en ningún lado justo cuando todo el mundo puede verme.

Debería tal vez no soñar tanto, amarrar la imaginación que me sostiene y aterrizarme de una vez por todas en el cruel mundo que cada día nos despierta, entender que la vida es ese trayecto absurdo de sinsabores que ocurren durante 24 horas. Pero para mi al menos la vida es mas que eso, en mi mundo suelo acomodarle remiendos al tiempo para poder existir al menos dos veces en medio del caos que a veces dirige en mi día y en mi mente.

28 de noviembre de 2011

Tu Voz


Tu voz.... es como probar el ayer en tiempo imperfecto, como sentir que la distancia no existe y sin embargo el sonido se traslada eléctricamente a mil kilómetros de mi a través de mil cables, antenas y señales con el riesgo de atascarse en la estática, pero a pesar del todo el ruido puedo claramente reconocer esa sensación agradable que me produce el sonido que surge del teléfono.

Tu voz, me suena a tantas cosas buenas, despertándome una sonrisa estúpida pero sincera. ¿Dónde es que surgen de pronto estas sensaciones volátiles? Escucharte y presentir que te conozco de toda la vida, como si el tiempo no existiera.

Tu voz es mágica, porque al fin de cuentas es reconocer a quien amo y sentirme unido en un circulo único e imperecedero. Sentirte es trasladarme a tiempos mejores aun cuando no me hayas visto crecer pero en mi tu voz es una señal de que la felicidad puede caber en una simple llamada telefónica.

Tu voz tiene los matices necesarios para permitirme escapar a un universo de juegos y adivinanzas, de misterios y un gato con cola de hilo. De nieve en un refrigerador oxidado, recargado en una pared de tierra, arrullado por los cantos de las palomas que transitan sobre mis ojos y correr hasta el final de la calle llena de piedras esperando encontrar en cualquier parte las pequeñas cosas que te hacen feliz.

Tu voz es la misma que cada verano se repite, la que cada en vacación se multiplica y crece, causándome confusiones ridículas mientras las escaleras solo sirven para bajar y subir solo es posible si tienes alas. Así de absurdo es todo aquello que me recuerda tu voz.

Esta tarde tan lejana y extranjera se ilumina de pronto cubriendo las paredes de fotografías y cartas que nunca tuvieron silencio. Logrando que las monedas y las piedras se alineen en el piso de la cocina y dibujen círculos de tiempos perfectos redactados en tiempo presente continuo. Y simplemente me dejo arrastrar en la vorágine de sensaciones que tu voz me regala para finalmente aterrizarme en el suelo cubierto de polvo y de risas grabadas en papel.

Tu voz es un universo de pequeñas cosas, de cosas que todo el mundo ha creado en su memoria, diseñado con fragmentos de la vida que hemos caminado juntos pero sobre todo de las cosas que aun nos faltan por construir.

Te espero.

Para siempre.

27 de noviembre de 2011

Si pudieras verme



A veces, el futuro me produce una extraña sensación de incertidumbre... de miedo. Uno no sabe lo que vendrá mañana ni tampoco si tendremos la fuerza para enfrentarlo, aunque he aprendido a sonreír en la oscuridad, no sé si mañana cuando todo el mundo desaparezca pueda estar en pie y recordarte bien.

La vida ha cambiado tanto, he descubierto una vez mas que la soledad no es algo que pueda alterarme, pero también descubrí que me haces mucha falta aun cuando las diferencias entre nosotros creen un abismo ligero que tan solo con un paso podemos cruzarlo.

El día se pasa, llega otro, todo parece irse ajustando a la nueva realidad, excepto que me faltas tu y temo que tu presencia siempre sea un hueco difícil de llenar. Sabes que podría hacer todo lo que este en mis manos por hacerte feliz pero a veces no puedo y me quedo en el intento. Y sin embargo tu también lo pasas mal. Nadie pediría esto, castigo o prueba, uno nunca podrá saberlo, lo que único que sabemos es que aquí esta el mal y nos esta carcomiendo por dentro.

En las sombras de las horas grises, a veces solo deseo que el tiempo cambiara y pudiera todo ser como antes, estacionarlo de pronto en una fecha especifica y vivir para siempre en el mismo día, tratar de ser felices todos los días aun cuando sepamos que es lo que va a ocurrir e inventar cada vez algo nuevo y diferente para que el tiempo estacionado no dañe nuestra memoria y no altere nuestros recuerdos. Pero eso es imposible, a veces mi imaginación vuela demasiado.

Si pudieras saber todo lo que he hecho para hacer de estos días grandes y luminosos, de permanecer al margen de todo y sonreírte, pensando que tal vez así son mejor las cosas. Estando a tu lado, dándote la mano, llevando tus medicinas, preparando la cena, cuidando a los niños, trabajando con la esperanza de poderte dar todo lo que ocupes y nada te haga falta... lo único seguro es que siempre estaré para ti, incondicionalmente.

Otro domingo que se va, mientras escucho el transitar común de la avenida, mientras las voces se difuminan en el aire del ventilador, mientras intento alejar el frío de mis pies y procuro no llorar sobre el teclado.

A lo lejos siempre habré de pensarte, aun cuando haya cosas mas importantes que atender. Y es que las cosas que he aprendido de ti son las que me mantienen despierto, esperando escucharte y saber que siempre hay buenas noticias.

A punto de terminar sonrío, con las cosas simples que pasan alrededor y después de reír termino pensando que la luz nunca esta demasiado oculta de nuestros ojos, solo que simplemente no queremos verla ni dejarnos atender por su gracia lumínica que evapora las lágrimas y permite ver el mundo con otro color.

No daré nada por hecho.

Te amo.

30 de octubre de 2011

Tantas cosas


Papeles, recuerdos, fotografías, notas de clase, polvo, libros, hojas sueltas, versos al aire, post-it's, itinerarios de viaje, guiones de teatro, listas de clases, poemas inconclusos, silencios atrapados en cuadernos, tarjetas de teléfono, listones, monedas, historias de universos alternos... tantas cosas en un solo librero, que por azares del destino termino estrellándose en el suelo y el destello del caos, me di cuenta de los años que tanto papel recoge.

La clase de electricidad, los apuntes de redes, los pseudocodigos, los inventos de firmas, las palabras incompletas, la letra de canciones, las paginas desiertas... mientras mas escarbo mas imágenes se me vienen a la cabeza. La voz, el aire, las tardes en la biblioteca, las tareas incompletas, los sobres de pago y las dudas que siempre aterrizaron en mi cabeza.

Tantas cosas, tanto tiempo guardado en un librero, tantos momentos congelados en el polvo de los libros que hace años no se han abierto, en los folletos que no se abrieron, en las recetas medicas de un síntoma que no recuerdo. En la estampida voraz de la memoria se me quedan suspendidas las partículas de un tiempo del cual solo quedan papeles y mas papeles que significan cosas que solo yo entiendo.

Los diagramas, los mapas, los planes escritos en la portada de un cuaderno, el teléfono y el correo electrónico de personas que se quedaron en ese tiempo, las imágenes que me recuerdan palabras, los libros que con tanto me enseñaron sin siquiera saberlo, las personas, los nombres, los rostros, las sonrisas, los recuerdos, los benditos recuerdos.

Papeles, recuerdos, fotografías, notas de clase, polvo, libros, hojas sueltas, versos al aire, post-it's, itinerarios de viaje, guiones de teatro, listas de clases, poemas inconclusos, silencios atrapados en cuadernos, tarjetas de teléfono, listones, monedas, historias de universos alternos... tantas cosas en un solo librero, tantos recuerdos como estrellas en el cielo, tanto tiempo acumulado en espacio tan pequeño, tantas cosas por olvidar y tantas cosas que mantener seguras en algún lugar de la memoria y del universo.

3 de octubre de 2011

Desierto


Sobre la arena lejana del tiempo y de la aurora se interrumpen los murmullos de la ausencia inerte del silencio. me detengo en la costra pretérita débilmente iluminada por la luz del océano interno de tus ojos.

En el calor de las cosas que se han cubierto de recuerdos, tiendo lentamente a despertar la razón absurda del olvido, a encontrar mensajes inteligentes en las cosas que alguna vez fueron.

No llueve, aun en el verano de la costa, que poco a poco desaparece de la vista, cubierta por la bruma del olvido y del encierro.

Desierto.

Completamente.

En el atardecer marciano que me envuelve, todo parece lejano: las voces, el sabor, los olores, las mañanas felices, la música, el aire de tu voz, tus manos frías incluso tus besos.

Entre el claro azul de la memoria y el cálido amarillo de lo incierto resurgen los daguerrotipos aferrados a mis huesos. En el brillante reflejo de un diamante sostengo el sutil futuro de un pueblo que ya ha muerto. El transcurso de los días de mi vida junto a ti, son eternos, aun cuando fueron efímeros, toda mi vida junto a ti no muere y permanece siempre atada a mis dedos.

Tantos años, tanto tiempo, tantas y tantas cosas que fluyen de mi mente evocando tu presencia, tu piel sobre mi cuerpo y los días hechos noches en la avaricia de la juventud, en el desasosiego de las sueños plantados en el cielo, en las guerras de los vivos y los muertos.

Siempre tu, en los cimientos de mis anhelos. Lejos, hoy tan lejos. Se desatan cada noche todas tus palabras y todos tus silencios. Tanto, tanto tiempo. No estas entre mis manos eres simplemente un recuerdo de otra vida, de otro tiempo.

Desierto.

Ausente.

Casi muerto.