3 de agosto de 2009

1: Uno

Miró el monitor frío. Las imagenes de una ciudad invisible anunciaban un periodo extraño del pensamiento: Déjà Vu. Sabía que no estaba buscando nada y sin embargo había pasado un año.

Ahora, sobre, con, mientras, después... nada. Todo era un sueño, palabras de una visión inteligible.

Recargado en el respaldo el recuerdo, solo atinaba a pensar en lo que podía suceder en un tiempo sin tiempo, sin orden, sin nada.

Diez días en el exilio, cubierto de imagenes y recovecos de silencios absurdos. Imagenes pornográficas y adulterados por efectos sicotropicos llenan los ojos y parece no haber reflejos sobre el cual guarecer a la imaginacion.

No llueve, es verano, la fauna vuela sobre el clima pretérito sobre la sangre futura...

El duelo, las lágrimas, la esperanza, el amor, la espera, el silencio, los giros del tiempo, la tierra, la mañana, la luna, la nube, el grito, el aura, la palabra, el no tiempo.

Vomitaba un poco por los dedos a veces, mientras sobre el teclado el hielo de la ausencia y la esperanza se mezclaban para dejar auroras boreales mientras se tejen palabras en un tiempo sin mañana.

Un ciclo justo hecho a la medida, no tiene sentido perder la cabeza.

Se pueden extrañar tantas cosas, menos el recuerdo.

Y mientras tanto... uno.

31 de julio de 2009

Despierta

El viento de la tormenta ha comenzado a levantar enormes nubes de polvo, el gato se ha acurrucado en mis brazos, los rayos y truenos comienzan a escucharse más cercanos, es imposible poder ver algo.

Sobre mí escucho un sonido parecido a un helicóptero, cuando levanto la mirada, veo tres dirigibles enormes sobre mi, del mas grande algo desciende, una canasta se tiende en el suelo, no tengo opción, tendremos que subir, mientras la canasta sube, la lluvia comienza a caer, los rayos no tardan en aparecer. Estoy cada vez mas alto y más cerca de ingresar dentro de este dirigible, un rayo enorme me ha cegado, el sonido es acompañado después por una explosión, ha alcanzado a un dirigible, la canasta se mueve y pierdo en equilibrio, me abrazo al suelo. Finalmente hemos ingresado, ahora no sé si este o no a salvo.

Estoy frente a una especie de hangar, veo unos pequeños planeadores oscuros a ambos lados, hacia el frente una puerta corrediza como de elevador se abre, no tengo otra opción que ir ahí.

Se ha abierto la puerta, estoy en una sala llena de controles hacia un extremo, mientras hacia el lado contrario hay una especie de sala de estar. Un voz se dirige a mi:

- Bienvenido a bordo-

No logro ver a nadie en la enorme habitación, tal vez el dirigible tenga inteligencia propia y me este hablando. Camino hacia el frente, cuando tras de mi se vuelve a abrir la puerta corrediza.

- Iñaki Rodríguez, espero estés cómodo, lamento no haberte recibido antes, pero tenia que verificar que es lo que habíamos perdido en el otro dirigible, afortunadamente solo era metal y combustible. Por suerte tenemos de sobra para seguir volando en este. -

- ¿Quién es usted?. -

- Ah, es verdad, que descortés soy. Permíteme presentarme. Soy el Dr. Markuss Danan y hasta hace algunas hora era el Regente de “La Ciudad” ahora solo quedan ruinas de ella, y mucho me temo que tu eres el culpable. -

- ¿Yo?. -

- No lo tomes a mal, pero temo que has logrado crear “El desequilibrio verdadero” y finalmente ha llegado la hora apocalíptica. -

- No entiendo. ¿Cómo pude haber desequilibrado una ciudad?. Eso no es posible. -

- Lo es. Al menos aquí. Creo que te has dado cuenta de que este lugar no es al que perteneces. Esto es una especie de realidad alterna. Sin embargo, tiene reglas de las cuales no es posible romperlas, entre ellas y la más importante, querer escapar y tener miedo del refugio en el que te encuentras. Esa, jovencito, es una de las causas del desequilibrio.

- Pero... si usted sabia que nadie pertenece aquí, porque siempre permanecí en total ignorancia, todo parecía irreal, y sin embargo hubo gente muerta, hubo heridos, esto no puede ser tan falso como dice. -

- Lo es. Todo lo que has visto son solo robots, que yo mismo me he encargado de diseñar, todo fueron solo representaciones especialmente hechas para ti. Eras el único humano despierto que habitaba en la ciudad a excepción de mí. Los demás se encontraban en estado comatoso en el hospital. -

- ¿Robots? ¿En estado de coma? No entiendo. -

- Seré breve, yo llegue hace cincuenta años, cuando tenia 24 años, desperté en un pueblo fantasma, había mas gente que también deambulaba, esto era una especie de limbo, pero aun así sentía hambre y frío, pero de un modo u otro aparecían ahí alimento y un lugar en el cual dormir. Conforme pasaban los días con solo desear algo, esto se creaba, les dije a quienes caminaban sin rumbo, pero ya habían perdido la razón. Con los meses fui diseñando y construyendo “La Ciudad” así también fui entendiendo que aparecemos aquí de la nada y de la misma forma desaparecemos. Con el tiempo, cuando la gente aparecían me encargaba de recibirlos, les contaba del lugar en el que estábamos, muchos de ellos creyeron e hicimos juntos lo que viste. Pero la incertidumbre de que podíamos desaparecer en cualquier momento, solo hacia de nuestro vida aquí una especie de sueño, el cual todos los que me acompañaron lo disfrutaron muchísimo, sin embargo el tiempo pasa, y la gente nueva que despertaba ya no pensaban igual, por lo que decidí en hacerles creer que una guerra y un virus habían hecho de la ciudad lo que era. -

- Pero. ¿Cómo es que llegamos aquí? ¿Por qué? Todo esto suena tan absurdo. -

- También yo pensé lo mismo Iñaki, pero comprendí que no podía luchar con cosas que no comprendo y decidí utilizar lo que tengo para hacer de este un sitio habitable para todos los que despertaban, aquellos que no lo hacían, los llevábamos al hospital, muchos permanecían ahí hasta desaparecer, otros como tu despertaban y se integraban a la ciudad, pero desde hace mucho tiempo que todo el mundo permanece en coma, tu fuiste el único que en varios meses despertó. Sin embargo descubrí que no estarías a gusto con nosotros, pero nunca imagine que tu presencia sería el final, que debo admitirlo, desee muchas veces desde que la única compañía que tenía eran los robots. -

- Entonces... ahora ¿qué va a pasar?. -

- No lo sé. En realidad no lo sé. Solo nos queda esperar. Espero que tu estancia aquí sea de lo mas placentera. Y me disculpo por no haberte dicho la verdad antes, pero supongo que por algo pasan las cosas. Gracias por cuidar de Kai, ese gato puede ser un dolor de cabeza a veces, no me preguntes sobre el, porque al igual que tu, no se como llegó aquí. -

El otro dirigible se encontraba frente a nosotros, avanzábamos rápidamente en medio de esta llanura desértica. Entonces aparecieron al fondo unos puntos negros que se acercaban hacia nosotros. El Dr. Danan enfoco el lente lo mas que pudo y pudimos constatar que se trataban de dirigibles igual en el que nos encontrábamos. Nos acercamos un poco mas, solo para darnos cuenta de que esos dirigibles eran solo un reflejo.

Alcanzamos el limite de ese enorme espejo, descendimos en la canasta, caminamos hasta estar frente a frente con nuestros reflejos. Parecía como un velo, tenia como vida propia, incluso emitía un breve murmullo.

- Parece que este es el limite del mundo. -

- ¿Y después que?. -

- Después la nada supongo. -

- Bueno creo que tendremos que cruzar al otro lado ¿no crees?. -

- Pero... -

Entonces Kai bajo de mis brazos y camino hacia el velo hasta desaparecer en el. Justo cuando su cola desapareció, un temblor de tierra apareció, la tierra comenzó a moverse hacia el velo que lo devoraba y lo desaparecía en sus fauces misteriosas.

Corrimos hacia la canasta y subimos a toda prisa, solo para darnos cuenta de que el aire también era absorbido por se velo así mismo también los dirigibles se acercaban a el. Uno de los dirigibles permaneció quieto en el aire por lo que desapareció, el nuestro comenzó a ser devorado pero como pudo el Dr. Danan logro sacarlo de ahí y volar en sentido contrario.

Un ruido gigantesco se acercaba a nosotros, logramos observar que a lo lejos y a toda velocidad la ciudad ahora en ruinas también era arrastrada hacia este final inevitable. De la misma forma la tormenta se acercaba a nosotros.

En menos de lo que esperábamos la tormenta estaba sobre nosotros, pero así mismo también desapareció en ese velo que parecía que nos alcanzaría de un modo u otro, la ciudad tardo un poco mas en llegar, pasó sobre nuestros pies, en ruinas, destruida, el Dr. Danan no pudo contener el llanto al ver semejante espectáculo.

- Dr. Danan ¿Qué fue de los humanos que estaban en el hospital? -

- No lo sé, confío en que hallan desapareció antes de que la ciudad se redujera a escombros. -

- ¿Y que será de los rebeldes? -

- Los rebeldes no existen. Yo invente toda esa historia. -

Entonces nos dimos cuenta de que estábamos rodeados por ese velo, ahora el paso era lento, no había modo de escapar. El Dr. Decidió que lo mejor seria descender y afrontar en el suelo el final. Dejo el dirigible en piloto automático y rápidamente desapareció ene el velo reflejante.


Finalmente no quedaba nada mas que un par de metros de radio alrededor de nosotros. El Dr. Danan con su vejez encima corrió hacia el extremo del velo más cercano y antes de entrar se despidió con un gesto en la mano.

Me quede solo rodeado de mi reflejo. No podía hacer nada, no tenia el valor para atravesar esa pared reflejante.

Decidí esperar, me senté en el suelo y cerré mis ojos.




¡Despierta Iñaki!

¡Despierta carajos!

!Que alguien llame a emergencias!

¡Se esta muriendo!

¡Iñaki se esta muriendo!

21 de julio de 2009

Ahora

Finalmente estoy fuera de la ciudad.Justificar a ambos lados

Si no fuera por ese gato que aparece de la nada ahora me encontraría detenido. No se como puedo caer encima del soldado y arañarle la cara, termine por seguirlo a través de callejones hasta finalmente entrar en el mundo subterráneo que parecía mas vacío aun que el exterior.

Una tormenta se ha posado sobre la ciudad, como una especie de presagio, ahora no se que voy hacer, no puedo regresar a la ciudad, pero creía que afuera de ella habría algo mejor y no un desierto.

Ahora solo tengo que cuidarme de los rebeldes. Solo espero esto no sea una copia chafa de Mad Max. Hace calor espero llueva aquí también, lo único malo que el refugio que tengo es el desagüe y lloviendo en la ciudad me imagino que esto se convertiría en un río.

Es tan extraño este paisaje, no hay arboles, no hay arbustos, no hay caminos ni carreteras, no hay nada, es como si la ciudad la hubieran arrancado y plantado ahí, desde aquí tiene un aire artificial y falso.

Si esto es un sueño, seguro debí de haberme fumado la mota ya pasada. Todo esto es tan extraño, no es como la Matrix, simplemente... todo esto es absurdo.

No sé que voy a comer, tengo sed, solo espero no tarde en llegar la lluvia para refrescarme.

No sé que sería lo mejor, estar en un lugar cerrado protegido de este clima extremo o estar aquí al aire libre viendo como una tormenta cae sobre la ciudad.

Pero... ¿Qué es eso que vuela sobre la ciudad? No hay aves tan grandes.

Espero que no sean avionetas.

¡No mames!

Creo que vienen hacia aquí.

¿Y ahora qué hago?

¿Qué carajos voy a hacer?


18 de julio de 2009

Sobre

Tengo nauseas.

Aun siento los disparos, aun veo correr la sangre.

No pude hacer nada. Aparecieron de la nada e hicieron fuego contra todos.

Todo fue tan rápido, que no alcance a entender que estaba pasando, pero debía suponerlo, los rebeldes de algún modo debieron ingresar a la ciudad y estaban atacando la ciudad.

Simplemente me quede congelado. Entonces una bala paso sobre mi hombro y reaccione. Corrí con todas mis fuerzas.

Soy un cobarde lo sé. Y no quiero salir de aquí, no puedo, tengo miedo de morir. Hoy tengo mucho miedo de morir.

No puedo creer que haya muerto tanta gente, pude haber sido yo, si tan solo llego cinco minutos antes, ¿cómo entraron a la ciudad?, ahora no se si ellos puedan ayudarme a entender que carajos pasa aquí.

Hongos.

No recuerdo haber visto hongos desde que estoy aquí, se ven tan extraños, como ojos que me miran, como ojos que dan vueltas sobre mi...

Me siento mareado, quiero vomitar... no, no quiero vomitar, no me gusta.

Estúpidos hongos.

Pero... se sienten como... ¿¡plástico!?...

Cables, hay cables debajo del pasto... son falsos, estos hongos son falsos.

Pero... ¿por qué?

¿Un micrófono? Esto parece ser un micrófono. ¡No mames!. ¿Qué es esto? Parece... el lente de una cámara... es... es... una cámara.

¡No mames! ¡No mames!

Pero... ¿para qué?

Esto no puede estar sucediendo... como puede haber cámaras y micrófonos ocultos en el pasto.

Esto me esta poniendo paranoico.




- Levante las manos. -

- ¿Ehhh?.

- Esta usted detenido. -

- ¿De que habla? ¿Por qué? -

- ¡Callese! O le disparo. -




¿Qué carajos esta pasando aquí? ¿Por qué un soldado me quiere detener? Esto no puede estar pasando, esto debe ser un sueño, si, debe de ser un sueño...

14 de julio de 2009

Con

Comienzo a sospechar que todo esto es una farsa. Tengo esa impresión claramente definida.

Es absurdo que en esta ciudad, la única gente que parece cuerda están obsesionados con tener algo que hacer y únicamente hay de dos: militar o medico. Ninguna de las dos me parece razonable para mi, cuando paseo por las calles, los pocos sitios que se encuentran abiertos sus dueños no pueden hablar de otra cosa que no sea sobre su negocio.

Nadie parece ver que toda esta situación es artificial. A todos les han hecho un "cocowash" para omitir ese pequeño detalle. ¿Por qué la gente se empeña en hundirse en absurdos detalles cotidianos? ¿Por qué la vida de las personas aquí gira en torno a su profesión? ¿Por qué nadie quiere ver mas allá de todo esto? ¿Por qué nadie reflexiona sobre lo extraordinario que sucede en esta ciudad?

Y sin embargo, a pesar de haber recorrido toda la ciudad, no he encontrado a alguien que tenga la misma impresión que yo. Esta extraña versión de "Pleasantville" me esta comenzando a desesperar.

Hasta el día de hoy nunca he encontrado indicios de que la ciudad se este defendiendo de los ataques de los rebeldes, pero eso si, todos los militares siempre están ocupados en un algún ataque, desde mi habitación únicamente se ve un fuego a lo lejos, pero eso es todo. ¿Dónde están los rebeldes? ¿Dónde los sonidos de una guerra?

Tal vez los rebeldes entiendan todo esto que estoy pensando..

Ahí esta de nuevo ese pinche gato latoso. No ha dejado de perseguirme últimamente, pero tengo que admitir que es de los pocos animales domésticos que he visto que se mueven a su antojo, todos los demás siempre están cerca de su dueño, y siempre tienen un aire aletargado, al igual que casi todos los habitantes de esta ciudad.

¡Es definitivo! Me temo que todo esto es una farsa. Pero... ¿por qué? ¿para qué? ¿quiénes lo hacen? No tengo la mas puta idea, pero a partir de ahora, tendré que encontrar el modo de salir de la ciudad, debo de reunirme con los rebeldes.

¿Qué habrá mas allá de ese fuego que se enciende todas las noches?

26 de junio de 2009

Mientras

Parece que han pasado años, pero no, en realidad solo unas semanas, con lo cual me ha bastado para entender un par de cosas:

1. Esta ciudad se parece mucho a donde vivía, pero no es la misma. Cada recorrido que hago me demuestra que por mas vacía que pueda parecer, no es la ciudad que recuerdo.

2. Todo el mundo en esta ciudad vive en su propio mundo. A nadie le interesa saber porque no hay un solo insecto en toda la ciudad, a nadie le interesa saber nada más excepto a la actividad a la que se están dedicando.

Es decir o me estoy volviendo loco o hay algo detrás de todo esto. Lo malo es que soy el único en toda la ciudad que piensa tal cosa.

Llegar a esta conclusión me ha tomado un par de semanas. Cuando cayó la noche mientras buscaba el camino a casa, una brigada de soldados me detuvo, revisaron mi maletín, no me dirigieron la palabra, únicamente me trasladaron a una especie de cuartel.

Ahí uno de ellos me asigno una habitación en el ultimo piso de lo que pienso alguna vez fue un motel, me entrego además una maleta con ropa de civil, me indico el camino a la habitación, mientras me informaba donde estaba el comedor, la lavandería, la biblioteca, la sala de juegos y el gimnasio. Al llegar a la habitación me dijo que debería de cortarme el cabello porque solo los "Anarquistas" lo llevaban largo, pero me dijo que no me lo rapara a menos de que decidiera unirme a las fuerzas militares de la ciudad, supongo que el gesto que hice no le pareció por lo que se despidió de prisa.

En la habitación, justo en la entrada había una pequeña estancia, hacia el fondo esta la recámara con una televisión sobre un mueble y a la derecha un baño. La habitación después de todo era bastante confortable, tenia una amplia ventana hacia un parque que había detrás del edificio. En el baño había todo lo necesario para el aseo personal, incluyendo una maquina de afeitar y tijeras, por lo que extrañamente seguí su recomendación y me corte el cabello sin dejarlo muy corto, solo por si acaso, eso de ser soldado no es algo que me pareciera agradable y si por acaso hubiera confusión me deje un poco de barba.

A la mañana siguiente en el comedo me di cuenta de que todo el mundo tenia un pequeño aparato muy parecido a un teléfono celular, pero este era únicamente una pantalla de 8 centímetros con la cual recibían noticias sobre los ataques de los "Anarquistas" y mas tarde descubriría que es como se les indican sus obligaciones.

La verdad es que al inicio deseaba tener uno de esos "Comunicadores personales" o como ellos los llamaban "CoP" pensaba que de algún modo podía comunicarme con alguien que conociera, pero no, a los tres días de estar ahí, apareció en mi puerta mi "CoP" que no es nada mas que una especie de mensajes absurdos sobre noticias que no repercuten en la ciudad, eso si no era texto nada mas, incluían animaciones, vídeos, cartoons, pero no había modo de intentar hacer contacto con nadie. Además cuando lo tuve en mis manos me di cuenta de que no era nada mas que una especie de jefe de bolsillo que te dice lo que debes hacer.

Así que en vista de que el asunto de la milicia no me llamaba la atención, decidí regresar al hospital de donde salí, al llegar había tantos enfermos y tanto trabajo por hacer que termine ayudandoles en todo lo que podía, así pase casi 36 horas, hasta que hablando con una de las enfermeras me di cuenta de que al igual que los soldados, no tienen otra ocupación que el hospital y reciben instrucciones de su "CoP" mas allá de eso el mundo no existe. Entonces me di cuenta de que la gente en verdad actuaba extraña.

Regrese al edificio del cuartel, abrí el portafolios que me entregaron al darme de alta, estaba mi historial medico, mis datos personales, una identificación que me declaraba en estado de coma indefinido y también estaba un libro que narraba la historia de como la ciudad se convirtió en el cerco que es actualmente. Pero todo parecía tan extraño, tan planificado que solo me causo mas sospechas sobre lo que pasaba en la ciudad.

Recorrí la ciudad y cuando me encontraba con alguien le preguntaba sobre ellos, sobre su vida, sobre la ciudad, todos tendían a responder lo mismo, o en todo casi recitaban de memoria lo que había en el libro, cuando intentaba explicarles que si eso no les parecía extraño me decían que así ha sido siempre, no hay nada de extraordinario.

Esta noche el insomnio no me deja dormir, he encendido la televisión para ver si la estática me arrulla, pero nada me ayuda a conciliar el sueño, mientras a lo lejos parece que los "Anarquistas" han roto el cerco de la ciudad, mientras yo siento que cada día aquí es como ir muriendo despacio sin saber a ciencia cierta si esto es un sueño o bueno mejor dicho una pesadilla, o si de verdad esto es el mundo real, siento pesados mis ojos, me recostare un momento, solo un...


12 de junio de 2009

Despues

He pasado de largo tal vez. En este sueño lejano, he conseguido únicamente dormir por un periodo extrañamente para mi breve pero para el resto del mundo ha sido increíblemente largo, despierto, miro alrededor, el tiempo parece ser cosa sutil pero sobre todo voluble, cambiante, inestable, aunque más que eso ha adquirido al parecer la facilidad de olvidarse... todo el tiempo eventualmente parece tener ese don de olvidarse.

Mi cerebro poco a poco comienza a despertar, a comprender todo lo que los médicos me indican, parece que tienen prisa por dejarme salir. Camino despacio tratando de encontrar en las calles un rostro conocido. Mis piernas se tambalean un poco. Todo parece desierto. Lentamente comienzo a entender lo que ha sucedido en la ciudad.

La avenida principal se encuentra vacía, los grandes almacenes están cubiertos de polvo, hay letreros de cerrado por todos lados, nada parece sobrevivir al inevitable poder de la historia.

Cierro los ojos, trato de recordar como lucia esta calle cuando todo era luz de neón, bytes, poesía, borracheras, cielos de luna llena... ahora es un páramo inhóspito, cubierto de carteles descoloridos por el sol, las esquinas se encuentra llenas de papeles arrugados, mojados y vueltos a secar por tantos días de abandono a la intemperie.

Nada es como antes.

Llego finalmente a sitios conocidos, han sobrevivido al tiempo, mantienen intacto su brillo, se han resistido al sepia profundo que embarga la ciudad. Entro como siempre a ver, a mirar, a observar, tantas cosas nuevas, tanta luz, tantas cosas que fluyen en el multiverso dimensional que se crea cuando se imaginan mundos paralelos producto de una serie interminables lineas hechas por símbolos pequeños que hilvanan palabras y que reunidos conforman una serie de viajes emocionales indescriptibles.

La tarde comienza a desfallecer, a lo lejos las alarmas anuncia el toque de queda. No tengo a donde ir, el hospital me da dado de alta, además mi espacio ahí de seguro ya ha sido ocupado.

Me paseo ligero por las calles que lograron sobrevivir a mi sueño comatoso, mientras tanto, intento recordar cual es el camino mas seguro para llegar a casa, espero que aun exista.

Un viento frío comienza a golpearme el rostro, entonces el pasado comienza a pesarme en los ojos.

Maldito virus, maldita guerra.